El Oro y el Altar: El deseo del hombre de ser admirado y de ser señor (Parte 2)

Satanás tiene muchos instrumentos para promover en el hombre el mismo orgullo que un día lo llevó a la caída


Con los líderes de Israel no era diferente. Ellos amaban los primeros lugares en los banquetes, donde se ubicaban a la derecha o a la izquierda del anfitrión para ser mejor servidos. Por su parte, los primeros lugares en las sinagogas les daban visibilidad delante de todo el pueblo.

El Señor Jesús resalta que esos hombres insistían en andar por las plazas, por los mercados o por otros lugares donde hubiera gran cantidad de personas solo para ser notados y saludados con títulos que los honraban públicamente. Por ejemplo, al ser saludado, un fariseo o un escriba insistía en ser llamado rabí́, es decir, maestro o gran profesor de la ley mosaica (vea Mateo 23:6-7). Toda esa superficialidad probaba cuán perdidos estaban.

Había pecado en todas sus obras, incluso las más piadosas provenían del orgullo personal.

La sed por dignificación humana y tantas otras futilidades han hecho que el medio evangélico se parezca a ese antiguo círculo judaico. La búsqueda por una posición y títulos cada vez más altos ya se tornó una broma incluso entre los incrédulos, porque ser pastor u obispo es poco para saciar la sed de gloria entrañada en esa gente.

Debemos recordar que, al vivir en este mundo, nuestro Señor no buscó recibir tales adulaciones y, tampoco, está interesado en ofrecernos eso hoy. Él desea que entendamos que la mayor honra que podemos tener es la de ser hijos del Altísimo y reconocidos en este mundo como Sus discípulos.

En Mateo 23:8-10, leemos:

“Pero vosotros no dejéis que os llamen Rabí; porque Uno es vuestro Maestro y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque Uno es vuestro Padre, Aquel que está en los cielos. Ni dejéis que os llamen preceptores; porque Uno es vuestro Preceptor, Cristo.”

Vale mencionar que esos versículos no quieren decir que el Señor Jesús condene la existencia de determinados cargos y el uso de ciertos títulos, necesarios a la organización eclesiástica.

Lo que Él está mostrando es que el siervo de Dios no puede ser ingenuo al punto de dejarse llevar por las propuestas del diablo, que está siempre dispuesto a inflar egos y a ofrecer pedestales. Satanás tiene muchos instrumentos para promover en el hombre el mismo orgullo que un día lo llevó a la caída.

Si usted aún no hay leído la primera parte, presione al siguiente link para leerlo: El deseo del hombre ser admirado y de ser señor Parte 1

Si usted tiene una pregunta o le gustaría una orientación: Contáctenos

Regresar a la página principal: Página Principal

ler mais
Notícias relacionadas
Reportar erro

comentários

Reportar erro

Deje que nuestro equipo sabe sobre todo gramatical, error técnico o información encontrada en esta página:

El Oro y el Altar: El deseo del hombre de ser admirado y de ser señor (Parte 2)

[recaptcha]

Nota: el enlace y el título de la página se envían automáticamente.


Noticias Falsas

You know about some fake news on the internet about Universal church of the kingdom of god? Report here and we`ll bring up the truth through myths and truths site

Formulario de queja

[contact-form-7 404 "Not Found"]

Hora de oficina

Editor Ejecutivo:

Coordinador de contenidos:

Informadores:



E-mail de contacto:

Teléfono:

Direcciones

Cep: